viernes, 22 de mayo de 2009

Las TIC y la educación: ejemplo de lo que no son

Os subo este vídeo que seguramente ya conocereis, aunque no tenga que ver con las líneas de investigación si que viene a reflejar algo que todos hemos visto.
Espero que os haga sonreir.




Pero si os va algo más serio no hay problema, también hay:




¿Es esto aplicar las TIC a la educación presencial u on-line?
Miguel.

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿POR QUÉ SE HA ARMADO TANTO REVUELO CON LA
ASIGNATURA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA?


Herreros Navarro, Miguel

Unos 200.000 alumnos de tercero de ESO de 3.500 centros públicos y privados de siete comunidades –entre ellas Cataluña- asisten desde septiembre a las primeras clases de la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. (EpC).

La polémica.
EpC es una asignatura que ha levantado un polémica, a mi entender, desmedida. Tanto es así que se la ha calificado como la asignatura más polémica de la historia educativa reciente. Por un lado el PSOE por boca de María Teresa Fernández de la Vega, nos asegura que su objetivo es “difundir y preservar los valores democráticos?”. Por otro los sectores más conservadores de la sociedad, encabezados por el PP y la Conferencia Episcopal, aseguran que la materia tal como la ha diseñado el gobierno es un nuevo “catecismo socialista” que solo pretende adoctrinar y que representa una intromisión ilegítima en la formación moral. Hasta tal punto que Antonio Cañizares, presidente de la Conferencia Episcopal (CEE), acusó de colaborar “con el mal” a quienes contribuyeran a implantar la asignatura. La CEE está de acuerdo con que los padres recurran “a todos los medios legítimos” para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, y algunos obispos, como Rouco Varela, han apostado individualmente por la objeción.
Rodríguez Zapatero ha respondido que Educación para la Ciudadanía es “imprescindible”, es una materia que “sólo enseña y enseña libertad”, “no adoctrina” ni impone “ninguna ortodoxia”.

La polémica a llegado a tribunales, y tampoco parece haber unanimidad respecto al asunto. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha desestimado la objeción de conciencia alegada por algunos padres, sosteniendo que la Constitución no reconoce la objeción para “negarse al cumplimiento o sometimiento de obligaciones y prestaciones” en este caso. Frente a ello el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha reconocido la objeción de conciencia.

La posición de diferentes asociaciones y administraciones.
Una serie de organizaciones, básicamente Profesionales por la Ética, el Foro de la Familia y la Confederación Nacional Católica de padres de Alumnos (CONCAPA) se han opuesto frontalmente a la asignatura. Y aseguran que se han presentado más de 21.000 objeciones en el ejercicio de un derecho constitucional, sin embargo la mayor parte de esas objeciones son de padres cuyos hijos no cursan la asignatura este año.
Otros padres han optado por interponer recursos contenciosos administrativos contra los decretos autonómicos de desarrollo, como en Andalucía y Cataluña.
En cuanto a la objeción el Ministerio ha advertido de que la objeción no es posible y que la inasistencia a clase es “absentismo escolar” porque es una materia obligatoria. Y así ha admitido “riesgos” de que la materia se “trivialice” o “tergiverse” en la práctica, así que ha instado a las administraciones educativas a que efectúen un seguimiento.
Las administraciones educativas autonómicas de Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Extremadura y Navarra señalan que, en general, apenas hay objeciones, particularmente en tercero de ESO.

Otras comunidades gobernadas por el PP, Comunidad de Madrid, Murcia, La Rioja y Valencia, permitirán la objeción a la asignatura de EpC. La Comunidad de Madrid ha afirmado que va a “amparar” a las familias que decidan oponerse a EpC, aunque sin animar explícitamente a la objeción. La comunidad Valenciana asume la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que reconoce la objeción de conciencia, y el consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, ha informado que esta asignatura se impartirá en inglés a partir del próximo curso y que se dará una opción alternativa a los alumnos que objeten. También ha señalado que será impartida por los profesores de Filosofía o de Geografía e Historia, por lo que el Gobierno valenciano está sondeando cuántos de ellos tienen la titulación adecuada para dar las clases en inglés, así como cuántos de ellos están dispuestos a enseñar en lengua extranjera. La Comunidad de Murcia también aplicará la doctrina del TSJA, en los centros de enseñanza de esa comunidad en la que la asignatura comenzará a impartirse el año próximo. El Consejero de educación de esta comunidad, Juan Ramón Medina Precioso, dijo que “no se penalizará” a los escolares cuyas familias hayan objetado frente a EpC, la portavoz de prensa de la Consejeria matizó que lo que el consejero había querido decir es esos “alumnos dispondrán de actividades alternativas, como por ejemplo horas de biblioteca, durante las clases de EpC, y no se les pondrá un cero, ni un suspenso, ni computará en la nota media final”.


La posición de los centros de enseñanza.
Respecto a los centros educativos podemos observar tres posiciones:
  • Los centros públicos que la imparten sin problema alguno.
  • Los centros privados de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) que consideran que la materia “per se” es beneficiosa para los alumnos y no opone objeción alguna a su impartición.
  • Las escuelas católicas (FERE-CECA y EyG) que se ha alejado de la postura de la Conferencia episcopal por desaconsejar la objeción, a la vez que se ha quejado ante los Obispos de que Federico Jiménez Losantos no los dejase de injuriar por tal postura. Estos centros creen que la materia se puede impartir adaptándola, para lo cual han editado una guía para el profesorado. Según Manuel Castro, salesiano y secretario general de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE), esta guía “será un libro para los profesores que, sobre cada tema, aportará la versión de la Iglesia y los documentos en los que se basa” y no un intento de proponer una asignatura alternativa. Asegura Castro que la objeción en los centros concertados “no es necesaria y no tiene ningún sentido”, ya que en ellos la asignatura se impartirá siguiendo el ideario cristiano aunque sin pervertir información “obviamente, si el ordenamiento legal español permite el matrimonio homosexual se les explicará, como también el punto de vista de la Iglesia al respecto”.


Nuevos campos de batalla: los libros de texto.
Ahora la polémica se ha traspasado al campo de las editoriales. Un estudio de de FAES, fundación del PP, ha resumido como el “catecismo del buen socialista” el contenido de los manuales de varias editoriales: Serbal, Mc Graw Hill, Bruño, Santillana, Praxis y Anaya. Frente a estas manifestaciones Manuel Castro ha afirmado que existen libros totalmente compatibles con el ideario católico como el de SM, mientras que otros, el de Octaedro, no son compatibles con esa visión.

Analizando el contenido de diferentes libros de texto podemos observar que hay una serie de cuestiones que reciben un tratamiento muy similar en todos ellos, son lo que podríamos llamar cuestiones ideológicamente neutras, como la lucha contra el acoso escolar, la descripción de las instituciones democráticas o la necesidad de preservar el medio ambiente. Tampoco se aprecian diferencias a la hora de abordar la necesidad de pagar impuestos, las desigualdades de la globalización o la prevención de riesgos para los jóvenes.
Donde se aprecian las diferencias es bajo los epígrafes que se refieren a las emociones, el amor, las creencias o la sexualidad, dependiendo de la editorial podemos encontrar desde a la descalificación de la laicidad o la negativa a reconocer el matrimonio homosexual hasta la defensa de una sexualidad libre, la información detallada sobre la píldora del día siguiente o las críticas a la Iglesia católica por considerar una “perversión” el amor entre personas del mismo sexo.


Valoración.
Lo cierto es que parece ser que la sociedad española no comparte una serie de criterios éticos, pero más allá de éstos hemos de ser lo suficientemente maduros para poder establecer un clima en el que pueda educarse ciudadanos críticos. Ese, me parece, es el punto que se les escapa a los políticos, hemos de hacer de la EpC una asignatura ética y no una “moral”. La diferencia esta clara para los filósofos, aunque parece que no para los políticos, la ética reflexiona sobre cuestiones morales, en este caso referidas al ámbito de la ciudadanía, la “moral” pretende inculcarnos unos valores como buenos, como contrapartida habrá otros que serán malos. Si queremos hacer de la asignatura una “moral” cabe lugar a la disputa y la polémica por determinar qué valores vamos a enseñar como buenos. Si nos movemos en el campo de la ética hay que informar y reflexionar, conocer la leyes y las instituciones, y abrir caminos de reflexión para que cada cual encuentre sus propios valores y crencias, eso sí, dentro de un marco democrático y de respeto a los derechos humanos. Con independencia de cuáles sean nuestros valores y creencias todos somos ciudadanos, y como tal debemos comportarnos con respeto y la tolerancia dentro de una sociedad de derechos y deberes, esto es lo que los alumnos y alumnas deberían aprender, nada más y nada menos. Y el clima generado por los políticos no favorece en nada estos objetivos.


Bajo la bandera de Educación para la Ciudadanía se esta librando una dura batalla alentada por puros intereses políticos más que por intereses educativos, una batalla que es un reflejo más del clima de enfrentamiento entre PSOE y PP en el que se ha vivido en esta última legislatura. Es una simple cortina de humo, pero mueve votos, de ahí su interés. Yo estoy seguro que ambos partidos son conscientes que en el tema de la educación hay cosas mucho más importantes que solucionar que esta polémica, porque si tan importante es la EpC, yo me pregunto ¿cómo es que sólo se le dedica una hora a la semana?. No nos dejemos engañar. Y que cada cual saque sus propias conclusiones.

Barcelona 07-04-2008

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Fuentes:

  • El País.com.
    Joaquina Prades.“Educación para la Ciudadanía a la carta.” 02/09/2007
    “La comunidad de valencia dará Educación para la Ciudadanía en inglés.” Del 14/03/2008.
  • Libertad digital.es
    “Nuevo golpe a EpC, que también será voluntaria en Murcia” 14/03/2008.
  • Educación en valores.
    Agencia EFE. “La polémica sobre la Educación para la Ciudadanía salta a los libros de texto y llega a los juzgados”. 17/12/2007
  • ADN. es
    Josefa Paredes. “La polémica de educación para la Ciudadanía responde a intereses políticos.” 05/09/2007

Cáceres, 3-6 abril de 1988


Herreros Navarro, Miguel
Ibáñez Sanahuja, Jordi


Del 3 al 6 de abril se celebró en Cáceres –patrimonio de la humanidad– el XXV Congreso de Filósofos Jóvenes bajo el lema de Filosofía y política. Dicho congreso presentaba, con respecto a los anteriores, una dinámica diferente. Las sesiones de trabajo consistían, por la mañana, en mesas redondas donde, después de varias exposiciones, se desarrollaban largos debates sobre la situación político-social actual; por las tardes, las ponencias incidían más en temas concretos que daban origen a inagotables reflexiones sobre el paralelaje filosófico-político.
De las sesiones de trabajo matutinas se puede llegar a la conclusión de que, la concepción política nacida durante la Ilustración ha desembocado, en el umbral del siglo XXI, en pleno movimiento (o momento) postmodernista en una grave crisis de identidad política provocada por una desaparición de grandes ideales por los que luchar. Nace así, dentro del postmodernismo, un momento histórico que podríamos llamarlo del Desencanto Político.
Los ideales sociales a los que nos conducían la racionalidad de Hobbes, Locke y la Ilustración en general, a lo largo de la historia, han devenido en algo muy diferente de lo que, en teoría, postulaban. El intento ilustrado es el intento de legitimar un poder institucionalizado desde la libertad del individuo. El hombre, como «animal social» ha de renunciar a sus derechos naturales para bien suyo y de los demás. Esta concepción, según se pudo comprobar, en la mayoría de los ponentes, queda alejada de la intención de reflejar la libertad individual de cada sujeto. La democracia, herencia cultural de la racionalización del poder, actualmente, está en crisis, no representa la plena realización de la libertad del individuo.
La sociedad, nacida para servir al individuo, lo ha devorado completamente. Día a día el hombre va perdiendo esta libertad que le es propia, pasando a ser el objeto [360] del sistema y no el sujeto como propiamente le correspondería. La punta de la pirámide política debería ser la representación de la voluntad popular, sin embargo, como Antonio Domenech afirmaba, desde la cúpula política se estudian las preferencias de los individuos y se les ofrece un programa destinado a un mercado que, previamente, está ya concienciado de qué es lo que realmente necesita. El sistema político tiene sus propias reglas de supervivencia; como Rodríguez de las Heras nos mostró, la pluralidad política tiende a una dispersión de fuerzas que se traduce en intencionalidad. Se tiende hacia formas cercanas al bipartidismo que dan una mayor estabilidad al precio de un desajuste por la pérdida de esa pluralidad política. Así, en aras de una estabilidad política, el individuo, en el proceso electoral, se limita a manifestarse a favor de la fuerza que, con opciones de representatividad parlamentaria, se ajusta más a sus pretensiones políticas. Se busca el voto útil. La democracia está, entonces, entre el desajuste y la inestabilidad.
Queda claro que la democracia occidental, que se presenta como toda la legitimidad y legalidad, traiciona, hoy en día, la soberanía popular. En una sociedad tal, queda legitimada la desobediencia civil, según opinión de Eduardo Bello. El ideal de la ilustración ha muerto. La modernidad ha tocado a su fin y estamos inmersos de lleno en la postmodernidad y, con ella, en la crisis.
La posible conciencia de crisis de los valores que han venido a legitimar la sociedad desvían lo que era la consecución de esa sociedad ideal en favor de la consecución de un estado de bienestar; cosa que no ocurre sólo en la democracia liberal burguesa sino que también ha trascendido a la democracia popular socialista. La postmodernidad no es algo propio de occidente sino que en los países del este también ha muerto la ideología. Su postmodernidad bien puede llamarse postmarxismo. La crisis del marxismo, como Norbert Bilbeny llegó a argumentar, ha afectado a su propia ética, si es que, según sus palabras, podemos afirmar la existencia de una ética propiamente marxista: Marx renunció a la ética pero no al punto de vista moral desde donde estableció la base de su concepto de sociedad ideal. Hoy en día, el marxismo está vigente bien como dogma político, bien como teoría de la historia. Así, el postmarxismo o postmodernismo de izquierdas, critica por encima al sujeto individual, a la política, con todas sus consonancias y a la ética.
Parece ser que estamos sumidos en una época de desencanto político donde, corno quedó bien manifestado a lo largo del Congreso, la libertad del individuo está supeditada a los intereses de los mass-media, del mercado político..., que estudian muy a conciencia cuál será el próximo programa y/o candidato que nos piensan vender.
Este desencanto provoca una apatía en la que flotan, aún, los fantasmas de Hobbes –en su 400 aniversario de su muerte –o el revolucionario mayo del 68– en su 20 aniversario. Habermas –el heredero del legado ilustrado– también estuvo presente.
Las sesiones de la tarde ofrecían la posibilidad de acogerse a un amplio abanico de temas que incitaban a la reflexión personal y/o colectiva sin salirse de la temática del Congreso. Así, entre otros, Francisco L. Lisi disertó, con gran profusión de citas y referencias bibliográficas sobre la Ontología y política en Platón, haciendo [361] hincapié en la consabida teoría platónica de que la filosofía proporciona la practicidad de la política, siempre y cuando se llegue al equilibrio (perfección, armonía) con lo divino (belleza, bien). Así, el legislador conocedor de la medida –equilibrio– tiene por misión buscar siempre la medida correcta en la política; por eso, sólo los filósofos están capacitados para legislar (filósofo-rey de la República) ya que conocen al Nomos y, la aplicación de esta ley divina en la política genera el orden en el hombre particular y en la sociedad en general. Platón pretendió una política como ciencia que, en cada ocasión, determinase lo mejor para cada tipo de sociedad.
No pudo faltar a la cita la utopía que, de la mano de Elisa Boberg nos llevó a conocer el problema político en la fantasiosa sociedad de Cyrano de Bergerac. En el coloquio que siguió a esta charla se concluyó que la política, se mire por donde se mire, siempre tiene algo de utópico.
¿La filosofía es el preludio o el epílogo de la política? fue la duda que planteó Juan Verde Asorey en su seminario. Preludio en cuanto a su papel relevante en la antigüedad, en cuanto que el filósofo debe ser promotor y controlador crítico de un modelo social pero no debe ejercer ni como político ni como filósofo de la política porque, puede llegar a ser absorbido por la misma. Epílogo porque el filósofo es, en teoría, quién más sabe y, así, desde fuera, con su filosofía –receptario– debe impulsar, no hacer funcionar, el modelo político ideal. El problema nace cuando, las filosofías que no son ni epílogo ni preludio de nada, aparecen. Filosofías que sólo buscan la forma de establecerse cómodamente en la vida.
Esta teoría sobre la actividad del filósofo defendida por Juan Verde Asorey rompió con la tónica que se venía manteniendo a lo largo del congreso referente a la situación del individuo en la política actual y, en especial del filósofo, originando un coloquio donde quedaron bien manifiestas dos tendencias: la apolítico-pasotista y la activa que no se deja vencer por la muerte de los ideales por los que luchar, sino que cree que aún, dentro de cada individuo, quedan ideales perdidos por los que luchar y, evidentemente vivir. El problema está, evidentemente, en saberlos buscar.
Este fue, en grandes líneas, el desarrollo del XXV Congreso de Filósofos Jóvenes. Lamentablemente la densidad y cantidad de seminarios no permitió el poder acudir a todos sino que fue preciso realizar una selección, la cual está reflejada en esta breve comunicación.
Concluyó el congreso con la convocatoria para el próximo año: Plasencia con Filosofía y Literatura.

Barcelona, mayo 1988.


Herreros Navarro, Miguel; Ibañez Sanhuja, Jordi. "XXV Congreso De Filósofos Jóvenes. Caceres, 3-6 Abril de 1988. En Diálogo Filosófico. Septiembre / Diciembre 1988. nº 12: pp. 359-361. Ediciones Encuentro. Madrid. 1988.